Defensoría Pública del Ecuador
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Nada suena imposible para una mujer luchadora

Para el defensor público, Augusto Verduga, “la historia de Jacinta es la de una persona que ha sufrido en carne propia la más brutal discriminación”. Él la describe como una mujer luchadora que siempre creyó en la defensa pública “y abrigó el optimismo de la victoria”.

Jacinta Cantos Zambrano sufre de esquizofrenia y tiene 44 por ciento de discapacidad. Mantiene a su hija pequeña y a su padre, trabajando como asistente administrativa en el Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal de Daule, desde hace 10 años. La salud de su padre no es estable; Jacinta tuvo que endeudarse para costear una intervención quirúrgica que él requería con urgencia. Poco después, se vio envuelta en una serie de problemas, sobre todo, la presión de pagar la deuda la agobió como una pesadilla. Jacinta intentó quitarse la vida arrojándose al río Daule; pero fue rescatada por un sobrino y todo quedó como una página gris que hoy quiere arrancar de su vida. Esto ocurrió un mes antes de que fuera despedida.

Después del intento de suicidio estuvo hospitalizada 28 días. “Esto se suma a la tesis de que la despidieron precisamente por esta razón, discriminándola.”, comentó el Defensor Público.

En abril de 2016, el Municipio decidió acabar la relación laboral de forma unilateral, desconociendo los nuevos estándares de protección laboral establecidos en la Sentencia Aditiva, expedida por la Corte Constitucional. La Sentencia Aditiva prohíbe expresamente dicha forma de terminación contractual para las personas que, como Jacinta, tienen discapacidad física o mental, y como tales, gozan de una protección especial por ser un grupo de atención prioritaria.

Jacinta acudió a la Defensoría Pública con la última esperanza. Augusto Verduga, abogado de la Unidad de Litigio Estratégico de Guayas, asumió la causa planteando una acción de incumplimiento ante la Corte Constitucional. La demanda fue presentada en noviembre de 2016 y la audiencia pública se fijó en septiembre de 2017. Casi un año de espera para restablecer sus derechos y recuperar su empleo. Durante este tiempo, recibió terapias; el amor y apoyo de su familia no la dejaron desmayar. El Defensor explicó que estos abusos son muy frecuentes y que “ocurren por no saber abrazar la diferencia, y por un prejuicio generalizado de ver a las personas con discapacidad como inválidos, es decir, como si no tuvieran valor, y que no pueden ser eficientes en el espacio laboral”.

La sentencia dictaminó que el GAD Municipal de Daule reincorpore a Jacinta en el término de cinco días, y que le pague las remuneraciones correspondientes al tiempo que fue separada de su cargo. Jacinta reinició sus labores el 7 de diciembre de 2017. Asimismo, con el patrocinio de la Defensoría Pública, preparó el trámite correspondiente en el Tribunal Contencioso Administrativo de Guayas para el cobro de la reparación económica.

Augusto Verduga dice que ahora Jacinta “mira la vida con otros ojos”. Hoy quiere rehacer su vida; cancelar las deudas, y luego montar un negocio de comidas. Nada suena imposible para una mujer luchadora.

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